Podemos encontrar infinitas variedades de películas a lo largo de los años, cada una de ellas se caracteriza por lo que va provocando en el espectador, por sus directores, actores y actrices, su fotografía, montaje, banda sonora y planos. En esta oportunidad, Pablo Rubio, nos trae desde su rincón retro, su selección de dos películas ganadoras de los premios Oscar en el año 1955.

La Ley del Silencio:

También llamada en su idioma original como “On the Waterfront”, es un drama judicial, dirigida por Elia Kazan, ganadora de 8 premios, entre ellos, mejor película, mejor director, mejor actor, mejor actriz de reparto. Cuenta la historia de un hombre llamado Johnny Friendly, interpretado por Lee J Cob, quien se desenvuelve como jefe del sindicato de portuarios y que según lo que se puede inferir utiliza métodos no convencionales para poder mantener controlados y explotar a los trabajadores de los muelles de Nueva York. Terry Malloy, interpretado por el versátil Marlon Brando, es un mediocre boxeador que trabaja para Johnny, y se ha visto injustamente implicado en uno de sus delitos. Cuando Terry conoce a Edie Doyle, interpretada por Eva Marie Saint, la hermana de la víctima del crimen, se produce en él una conciencia que lo lleva a una transformación moral y que produce que se arrepiente de la vida que llevaba hasta ese momento. A través de la hermana de la víctima, Edie, conoce al padre Barrie, interpretado por Karl Malden, quien escucha su historia e intenta incentivarlo para que se presente ante los tribunales y cuente su verdad de los hechos.

La Angustia de Vivir:

En su idioma original titulada como “The Country Girl”, es un drama teatral, dirigida por George Seaton, ganadora de 2 premios, mejor actriz por la bellísima y talentosa, Grace Kelly y también, por mejor guión. Cuenta la historia de un actor de teatro, llamado Frank Elgin, interpretado por Bing Crosby, quien hace varios años se vio alejado de las tablas ya que luego de la muerte de su hijo, la única forma que consiguió de despejar su mente fue a través de la bebida convirtiéndose en alcohólico. Su esposa, interpretada por la magnífica Grace Kelly, y su director de escena en el teatro, interpretado por William Holden, intentarán sacarlo de esa depresión en la que está inmerso pero será una ardua tarea por delante.

 

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