A lo largo de la historia del cine y de la industria cinematográfica podemos ir viendo no solo la magnitud y relevancia de algunas películas, sino también se debe tener en cuenta que aspectos propios de cada una de ellas provoca ese reconocimiento, o que sean elegidas en una determinada época como films de referencia. En esta oportunidad, Pablo Rubio, nos muestra desde su rincón retro su selección del año 1958.

El puente sobre el Río Kwai:

En su idioma original recibe el título de “The Bridge on the River Kwai”, dirigida por David Lean, es un film originario del Reino Unido, de género bélico, que se ambienta en la época de la II Guerra Mundial, donde un grupo de jóvenes prisioneros británicos caen en manos del ejército japonés y son obligados a construir un puente sobre el Río Kwai, con la finalidad de que por allí pase el ferrocarril. Los prisioneros en un primer momento intentan sabotear la construcción, pero el Coronel británico llamado Nicholson, interpretado por Alec Guinness, los alienta a la realización del puente con la finalidad de fijar la dignidad y moral del ejército británico pero su idea se va debilitando debido a que los prisioneros británicos asocian la construcción del puente a una cooperación con el enemigo, es decir con el ejército de Japón.

Sayonara:

Es un film de origen estadounidense, dirigida por Joshua Logan, que se ambienta durante el momento de la Guerra de Corea, guerra que sucedió entre 1950 y 1953. Cuenta la historia de un hombre que se desempeñaba como militar norteamericano, que conoce y mantiene una relación amorosa con una bailarina japonesa, pero que debe intentar sobreponerse a los prejuicios raciales de la época. Todo comienza cuando el comandante Lloyd Gruver, interpretado por Marlon Brando, quien era el aviador destacado de los Estados Unidos, recibe la orden de viajar a Japón para tomarse un descanso. El general Webster, quien era padre de su novia, le ha otorgado una misión con un destino neutral, tranquilo para que su hija y Lloyd puedan verse. Por desgracia, la relación entre ellos marcha cada vez peor hasta que deciden poner fin a su noviazgo. Luego de su fallida relación,  Lloyd se enamora de una bailarina, interpretada por Miiko Taka, a la que le cuesta conquistarla debido a que las costumbres en Japón eran muy estrictas y conservadoras.

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