Desde la cantidad de grandes buenas películas de la historia del cine y retro,  Pablo Rubio, nos acerca una joya del año 1995. En primer lugar, debemos hablar de la gran ganadora de ese año, película imborrable, que continúa estando en la mira de las generaciones de su época pero que también se propaga en las nuevas y seguramente seguirá propagándose en las futuras. Estamos hablando nada más y nada menos, que el gran film “Forrest Gump”, con Tom Hanks llegando a la cúspide de sus interpretaciones y dándole vida al tierno Forrest quien le devolvió un Oscar a “Mejor actor”, a su vez dirigida por el versátil Robert Zemeckis, quien también se consagró ese año como “Mejor Director”. La película trata sobre la vida de Forrest Gump, en los distintos años de su vida, comienza con Forrest, un niño nacido en Alabama, que sufría de un retraso motor y mental, bastante peculiar, que según explica Pablo Rubio, logra ingresar a la escuela debido a los esfuerzos que realizaba su madre para que el tuviera una vida normal. En la escuela era bastante reprimido por sus compañeros por ser diferente, conoce a su gran amor desde su infancia Jenny, que será la mujer de los sueños de Forrest durante todo el film. A pesar de sus limitaciones, un día escapándose de sus compañeros que querían golpearlo Forrest logra correr con todas sus fuerzas percibiendo que era increíblemente rápido, esto le permitió ser aceptado por sus compañeros, ingresar al equipo de fútbol americano que luego le valió el ingreso a la Universidad de Alabama. A medida que se va desarrollando la película, Pablo Rubio señala que, se pueden vislumbrar algunos episodios de la historia estadounidense de esa época como los hippies, Elvis Presley, John Lennon, el  fuerte racismo del ku klux klan y la guerra de Vietnam donde Forrest conoce a su gran amigo Bubba, es decir, que cuenta con muchos tintes nacionalistas buenos y malos. Esta película nos deja planos, escenas como las de Forrest corriendo por los distintos estados del país, o Forrest sentado con su caja de bombones en la plaza, sin dudas hay que sacarse el sombrero con el respetado Hanks señala Pablo Rubio, ya que logra una enorme empatía con el personaje y que provoca que traspase la pantalla a espectadores, provocando que hoy día exista gente que repite sus gestos, diálogos, sin dudas para él es uno de los hitos en su carrera.

 

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